He pensado muchas veces en el tema del estilo
no se compra, no se vende, ni lo teje ningún hilo.
Es cosa de proyección, de actitud y de vibra.
No importa si tu camisa es de poliéster o fibra.
A veces por unos reales uno se viste de gala
cuidando que la tejida no vaya a ser de la mala.
Pero el status aumenta cuando diseña el que sabe
con un corte bien logrado y en el que no todos caben.
Hay quienes sólo se fijan en la marca y la etiqueta
En la falda, en la cartera, en el short y en la chancleta.
Si parecen pan de molde les puede valer un comino,
Todos igual a la muestra con tal de mirarse finos.
Así quedamos posando cual maniquí de vitrina
Con la misma combinación modelada en cada esquina.
La moda es cosa de uno, para gustos los colores
Unos siguen al rebaño, otros se vuelven pastores.
Yo al final desde mi cuarto en pelotas o mangajo,
mamarracho o en corbata, mando todo pa´l carajo.
Porque siendo vanidoso, sé muy bien que no hay manera
que las tendencias eviten que me ponga lo que quiera.
Colecciones habrán miles, de algodón, licra o de seda.
Al final sentirme bien es lo que a mí mejor me queda.
Antes de cerrar el botón que entalla mis pantalones
quisiera decir adiós con un par de versos sangrones.
La calidad de la ropa cuando es de la más costosa
puede incluso embellecer a la rata más asquerosa.
Así es que por más que lleves los atuendos del momento
te seguiré viendo horrible si eres de mierda por dentro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.